Los indicadores de seguridad no fallan. Lo que falla es la forma en que se usan.

En Cotesa, la lectura de los indicadores, sin filtro y sin maquillaje, nos llevó a una decisión relevante: acercar la seguridad a la realidad del campo.

Los datos no se volvieron un informe. Se volvieron una decisión operacional.

Estructuramos un sistema que integra responsabilidad gerencial, indicadores reactivos y preventivos, como el IPS, y presencia activa en la operación, conectando cultura, proceso y ejecución.

Ese movimiento dio origen al PSEP (Programa de Seguridad, Eficiencia y Personas) y sostuvo 12 meses sin accidentes con baja laboral.

A lo largo de ese proceso, un aprendizaje quedó en evidencia: la elección de los indicadores depende del momento de la organización.

En muchos casos, el avance empieza por lo básico bien ejecutado, con indicadores como la Tasa de Gravedad, que dan claridad sobre el impacto real de los eventos y amplían la consistencia del análisis.

A partir de ahí, la cultura deja de ser discurso y pasa a reforzar un sistema que ya funciona en la práctica.

Al final, no importa cuántos indicadores tienes, sino qué haces cuando muestran algo que preferirías no ver.

En tu operación, ¿los indicadores han orientado decisiones o solo han confirmado percepciones?